Fuego y nieve

Un estilo de vida…

Crónica

Un estilo de vida…

 

Por José Manuel Miranda

ZONA DE LOS VOLCANES, Méx. – Vivir en armonía con la naturaleza es una aspiración que muchos tenemos y pocos consiguen, desde que se va por la carretera hacia San Diego Huehuecalco, justo en donde se bifurca el camino hacia Tlamacas, ves campos cultivados que te hablan del estilo de vida de una comunidad que sigue en la tradición de sembrar la tierra porque sabe que ella provee.

A la izquierda, entrando al camino principal de San Diego y a tan sólo 120 metros, está la Casa del Agricultor, un lugar que puede parecer exótico, pero que observando bien es un terreno dividido de acuerdo a la idea de ambiente sustentable de su creador, el Ingeniero Agrónomo Forestal Gerardo Reyes Herrera y su familia.

El lugar, “… es un espacio que ha sido dejado para que la propia naturaleza se apropie de él y lo regenere…”, nos explica el amigo Gerardo. Su finca es compartida con sus hermanos y madre, quienes están imbuidos en el tema de la llamada ‘Permacultura’, un método de cultivo y respeto por la naturaleza que se basa en cultivar lo pertinente, en el lugar propicio; es como un diagrama de capacidades de la tierra, el cual orienta a su propietario a generar recursos de acuerdo con la vocación del terreno, “porque no toda la tierra es igual, ni da lo mismo…”, nos explican.

Justo en medio de este predio, está un salón central en el que está montada una exposición – venta de plantas cactáceas, una familia del reino vegetal característica de zonas semi-desérticas, la cual tiene como distintivo el poseer hojas modificadas en forma de espinas para el ahorro de agua. Su expositor, el señor José Hernández Herrera originario de Tlalmanalco, lleva 20 años dedicado al cultivo de estas plantas que exigen una paciencia y cuidado extremos, debido a su delicada adaptación a otros entornos y su crecimiento lento.

Siendo la familia de las cactáceas originaria de América, su existencia en otras latitudes como África tropical y las islas de Madagascar y Ceilán (hoy Sri Lanka), su adaptación a otros ecosistemas con climas húmedos como Tailandia es en verdad sorprendente. Esto viene a cuento porque el propio José nos cuenta, “en mi colección tengo varios ejemplares de Tailandia y algunos de África, los cuales son muy valiosos por su rareza, pero también por su costo, hay algunos que llegan a costar hasta 2 mil 500 euros…”, esto ocurre debido a su extrema delicadeza y poca disponibilidad en colecciones.

Ejemplares como a Stapelia fétida, son altamente llamativas tanto por su aroma (justamente fétido), como por su mecanismo de adaptación para fecundar sus flores a partir de la atracción de las moscas que caminan entre sus órganos reproductivos. Además de éstas, están los ejemplares que -según nos dice el coleccionista de cactáceas- han sido modificados genéticamente por japoneses y que han cambiado significativamente su morfología a partir de los cambios que han tenido en el tiempo y varias generaciones, ello para obtener más semilla de cada planta, y cómo no valorar si un ejemplar de esos ronda los 2 mil 500 dólares por pieza.

Al final de nuestro recorrido por la exposición hablamos con el ingeniero Gerardo, quien nos explica el propósito fundamental de la Casa del Agricultor como centro de impulso a los productores regionales que se esfuerzan porque su trabajo ‘valga la pena’, “… nuestro objetivo es demostrar que podemos prescindir de los artilugios que la agricultura convencional ofrece para usar lo que tenemos al alcance y convertir nuestra tierra en material de vida promovido por la propia naturaleza, un método que nos brinde la posibilidad de conseguir un  modo de vida digno y decoroso en armonía con el entorno sin tener que depredar el ambiente…”

El lugar está lleno de árboles y plantas diversas, mismas que no han sido sembradas, sólo cultivadas, respetando lo que la misma tierra provee y con el mantenimiento orgánico que se le debe brindar a modo de que el entorno haga lo propio y rinda frutos, eso es lo que llaman ‘Permacultura’ y ese es su propósito, demostrar que sí se puede generar vida y negocio a partir de ser armónico con el ambiente, una de las cosas más difíciles en la tierra.

De hecho, la Permacultura se define como “… un sistema de diseño integral basado en varias ciencias que procura satisfacer las necesidades humanas sin destruir, contaminar o agotar los recursos naturales. Su nombre tiene dos significados: agricultura permanente (sustentable) y cultura permanente (sustentable)…”

Este tema es el que tiene ocupados a los integrantes de este centro llamado la Casa del Agricultor, mismos que trabajan en distintos rubros promoviendo el trabajo de productores regionales y a la vez impulsando un sistema de producción que no acabe con los pocos recursos que tenemos todavía en la región de los volcanes.

La sobremesa es tan productiva con estos personajes, que promete un buen número de sorpresas…