Fuego y nieve

Un espíritu que convoca…

ZONA ORIENTE

A trece años, se extrañan estos personajes…

 

CRÓNICA

JM Miranda

La convocatoria para conmemorar un año más del adelanto en el camino de quien fuera Don Héctor Ximénez González, se dio a través de las redes sociales, de boca en boca y de avisos de oídas. Su recuerdo permanece muy vivo  y eso consta en fotografías y videos; casi setecientas personas se congregaron por la tarde de hoy martes 2 de abril en el jardín municipal de Chalco donde -la mayoría-,  eran viejos amigos y familiares de familiares de familiares, sin duda todos ellos chalquenses y de otros municipios vecinos que recuerdan cercanamente a quien destacara sin temor a equivocarnos, como un gran referente de la  política estatal surgido de la región de los volcanes.  

El momento era de regocijo general porque el evento que se preparó para recordar al mandamás de esta región como quiera que se le recuerde, estuvo a punto, adecuado al recuerdo de un líder carismático y sin discursos acartonados;  sus hijos le dedicaron pensamientos y palabras sencillas y eso agradó al respetable, mismo que se sentía parte de una gran familia.

Expresidentes, exregidores y otros funcionarios en activo de Chalco, Juchitepec, Tlalmanalco, Tenango del Aire, Ixtapaluca, Valle de Chalco Solidaridad, Ozumba y algunos otros que no reconocí, se dieron cita frente al busto que existe en el jardín central; incluso el actual Presidente de Chalco asistió. Nada los obligaba, no sacarían partida política de ello, pero allí estaban, saludando a la gente que incluso ni lo conoció, pero que sigue la vena de la buena relación, del no al olvido, de quien vale la pena ser recordado.

Políticos que en su momento no fueron tan queridos, ni brillantes, se apostaron y confraternizaron de gran talante con los presentes, todos se saludaban y sonreían como si fueran del mismo clan. «Dados los momentos en que vivimos amigo, quizá este tipo de actos nos hacen falta como nunca, debido a que carecemos de un referente que nos aglutine en torno al orgullo de pertenecer a esta tierra…», me dice un entrañable amigo a quien respeto de todo corazón.

Un video referencial de su vida, corto, conciso y emotivo, arrancó sonrisas y lágrimas de varias personas, algo sorprendente si se toma en cuenta el tiempo que ha pasado desde su deceso. Un discurso elocuente, bien armado y presto a ser acompañado por el mariachi que amenizó el momento, culminaron el protocolo suave, preparado y que finalizó con la colocación de una ofrenda floral en el busto que lo recuerda.

Sus hijos Salvador, Yetzabel y Héctor fueron muy requeridos para las salutaciones y los abrazos, así como para las fotos del recuerdo; si esta familia no fuera apreciada por los motivos que fueren, nadie acudiría a estas conmemoraciones y menos cuando nadie los acarrea porque no ganan nada, ni material, ni económico, ni de posicionamiento, ni nada… como sea, el ambiente se puso alegre, algo regocijante para una sociedad añeja que anhela paz y seguridad y encontrarse sin riesgo en las calles de su ciudad con sus amigos y familiares, sin peligro alguno.

Cuando Don Héctor se fue, la ansiedad que ahora acontece no existía, probablemente no por su causa, pero así era. Quizá no imaginó que a poco más de una década, su amada región de los volcanes sería devastada por la inseguridad y el crimen, amén de políticos que no promueven identidad, no convocan y no pelean por sus supuestos seguidores, de esos que -dicen los que lo conocieron-, no los quería de cerca por inútiles… 

Difícil tarea la de emular a un personaje tan querido por tanta gente, con un buen rating y logros como los que nadie de este lado del estado de México, ha tenido.