Fuego y nieve

¿Qué hacer ante la contingencia por lluvias?

¿Qué hacer ante la contingencia por lluvias?

  • Las acciones ciudadanas son fundamentales para evitar tragedias
Basura en el drenaje Ixtapaluca
Basura en el drenaje de Ixtapaluca

ZONA ORIENTE, Méx.- La temporada de lluvias en el Valle de México tiene un ciclo que va de mayo a noviembre de manera inexorable; no se pueden evitar, ni alterar sus causas, pero sí mitigar sus consecuencias en poblaciones urbanas que continuamente registran catástrofes derivadas de la acción humana.

Sin duda, la forma en cómo las personas enfrentamos las tragedias que en estos días se han presentado en diferentes puntos de nuestro país, nos mueve a reflexionar cuál es el papel que cada uno de los ciudadanos y sus hijos tienen respecto de este panorama.

Generalmente somos contemplativos y poco previsores, estamos más a la expectativa, antes que ser proactivos en nuestras comunidades y eso provoca que sólo haya como respuesta una reacción y no una prevención de las consecuencias por caídas de agua inusuales, las cuales alteran significativamente la vida urbana de grandes poblaciones.

Es cierto que el garante de la seguridad de la población es el Estado, en este caso representado por los gobiernos, sin embargo, la inacción de la ciudadanía – especialmente en temas de prevención -, es un punto clave que provoca desatención y consecuencias funestas para una comunidad, lo que a veces deriva en lamentables tragedias.

Si año tras año, sabemos que los huracanes que son los responsables de las tormentas en el centro del país (además de los lugares donde tocan tierra estos ciclones), son cada día más violentos como consecuencia de la alteración en el clima a nivel global, también sabemos que la actitud de las personas no cambia en términos de prevención de contingencia por lluvias.

Seguimos tirando basura a los drenajes, no desazolvamos nuestras atarjeas, bocas de tormenta, o coladeras, sólo estamos pendientes de que alguien más lo haga por nosotros y eso es porque es un trabajo pesado a veces y que nos requiere de tiempo, el cual no estamos dispuestos a dedicar, aunque sea para nuestro beneficio.

Si estamos ubicados en lugares de inundaciones recurrentes, no somos capaces de generar soluciones vecinales, aún cuando eso escape de la propia mano por situaciones financieras o de trabajos de obra pública compleja; pero tampoco somos capaces de organizar representaciones civiles para gestionar ante las alcaldías, ni ante nuestros representantes populares en el Congreso y poner fin a penurias que año tras año se presentan.

Estamos tan ensimismados en conseguir el sustento diario, que escapa a nuestra visión el que un día y debido a una catástrofe, podamos perder lo que tanto trabajo nos ha costado construir, y no entendemos que eso se puede mitigar, con acciones responsables.

Por  lo anterior, cualquier esfuerzo de la autoridad (la que sea), será de poca ayuda si los ciudadanos no nos involucramos en tareas preventivas y entendemos que eso también es parte de lo que tenemos que hacer para vivir mejor.

Son siete meses de lluvia, pero tenemos cinco sin ella, y son suficientes para intentar modificar las  condiciones que nos permitan el tener mejores condiciones en época de ciclones.

Algunos municipios de la región oriente del Estado de México tienen condiciones geográficas que cada año los ponen en situaciones de riesgo, tales como Ixtapaluca, donde la mayor parte de su geografía humana habita en cerros, laderas y ejerce su mayor actividad comercial a lo largo de toda una vía principal que atraviesa dicha municipalidad, misma que recibe cada año múltiples descargas de agua por arrastre y esa condición no se puede evitar.

Otros como Chalco y Valle de Chalco Solidaridad, tienen grandes núcleos de población asentados en lugares sin un subsuelo estable, lo que ha provocado desnivelación y hundimiento del terreno, causando un colapso de su drenaje y en consecuencia un deficiente desalojo de la carga pluvial, así como inundaciones recurrentes.

Sin embargo a pesar de lo que hagan o dejen de hacer las autoridades correspondientes, la acción de los vecinos afectados es crucial para evitar consecuencias mayores. Como siempre ha sido, los conflictos se agrandan en proporción directa del interés de las personas afectadas en resolver sus propios problemas, y eso es porque gran parte de la acción ciudadana es la exigencia a la autoridad para que haga lo correspondiente en obra púbica preventiva, así como la ejecución de acciones efectivas de mantenimiento y desazolve, entre otras acciones básicas.

Nada que escape a las posibilidades de cualquier gobierno… de cualquiera.