Fuego y nieve

Procedimiento mata evidencia…

Análisis

Estado sin feminicidios…

 

Por José Manuel Miranda

Si no fuera un tema que encierra una gravedad aberrante, se podría hablar de que es hilarante la forma en cómo las autoridades judiciales de este país abordan (o ignoran mejor dicho) el asunto del feminicidio.

Catalogado como el asesinato de una mujer cometido por un hombre por el solo hecho de ser mujer, ésta violencia de género que acaba con un gran porcentaje de vidas, a pesar de estar tipificada en la Ley de Acceso de la Mujer a una Vida Libre de Violencia y que fuera añadida y reformada hace dos años en el estado de México, no se precisa en las indagatorias sobre los decesos  ocurridos en el territorio mexiquense, por lo que cada muerte se entiende como un homicidio a secas, pasando como invisible el fenómeno del feminicidio.

Esto que es un crimen de odio y tiene causas profundas que no suelen ser investigadas por simple indolencia y desinterés del Estado a través de su aparato judicial, refleja el status que se tiene en la entidad (como en las otras 27 que tiene tipificado el feminicidio) acerca de la equidad de género real en la calle y en la aplicación directa de la política gubernamental.

La negativa reciente de dar una Alerta de Género por Violencia en el estado de México, simplemente porque se señaló que el Observatorio Ciudadano Nacional del Feminicidio (OCNF) y la Comisión Mexicana de Defensa y Promoción Derechos Humanos (CMDPDH) –organizaciones solicitantes de la AVG–, no cumplieron totalmente los requisitos legales para hacer su petición, centra la discusión en que dicha alerta se negó por procedimiento, negando el impacto social de los 563 asesinatos contra mujeres cometidos en el último año en la entidad mexiquense.

De las 563 mujeres muertas en 2012, está documentado por las ONG que 115 fueron feminicidios. Aun cuando se reportó una baja de los asesinatos en general respecto del año 2011, lo grave del asunto es la manera en que se ve el problema por parte de la autoridad, tipificar el feminicidio no les importa.

Semejante panorama no hace más que destacar que la tolerancia gubernamental a estos crímenes de odio, impide cualquier avance en la incorporación de la mujer a una dinámica social más activa y respetable, tal cosa solo ocurre en el discurso.

En la vida cotidiana, los decesos carecen de un señalamiento que los manifieste como víctimas de la intolerancia y fortalecen la tendencia a que la sociedad se acostumbre y acepte estos crímenes como algo “normal”, escondiendo así los motivos por los cuales estos asesinatos de mujeres ocurren y que pudieran evitarse si la coacción social a través de una educación mediática decidida, diera la pauta de una condena social como en los crímenes que provocan sensación entre las masas.

La Alerta de Género por Violencia obligaría a la autoridad gubernamental a entrar en una dinámica de atención urgente e inmediata que conlleve a un freno de estos crímenes, reduciendo la mortalidad de mujeres por violencia de género. Sin embargo, lo urgente en este momento parece ser muy diferente de lo importante.

La gran cantidad de mujeres asesinadas en las últimas semanas en municipios del oriente mexiquense como Chalco, Ecatepec y Nezahualcóyotl, que en números gruesos fueron añadidas al costal de asesinatos  ligados al crimen organizado o el narcomenudeo, son crímenes que se entrampan en su solución al no tipificarlos correctamente desde el inicio de las investigaciones judiciales, ocasionando problemas hasta al mismo INEGI que, en voz de su Vicepresidente Félix Vélez Fernández, reclama a las autoridades que tipifiquen correctamente los asesinatos, pues al no hacerlo, al instituto no le queda otra que declarar (en base a los datos otorgados por las instancias judiciales) que en México no se cometen feminicidios…