Fuego y nieve

El tiempo pasa, el distribuidor no se acaba..

ANÁLISIS

Ni con advertencias…

Por José Manuel Miranda

ZONA ORIENTE, Méx. 20 marzo 2013.-  El dos de marzo, hace 18 días, el Presidente de la República Enrique Peña Nieto visitó fugazmente la obra que dará un vuelco en la dinámica comercial y de traslado de personas en la entrada del sur oriente del estado de México, el distribuidor vial Chalco – Ixtapaluca.

Los trabajos (dijo según quien presume de haber estado allí) deberán concluir en dos meses máximo y esa gente se debe retirar de aquí, comentó (según nuestra fuente) refiriéndose a los muebleros del mercadito que aun persisten en su intentona por sacarle un poco más de jugo a su presencia en el lugar.

El lado que está en pleno territorio de Ixtapaluca ha sido concluido con gran éxito, pero la parte que está del lado que desemboca a la carretera federal 115 y que conduce hacia el estado de Morelos pasando por seis municipios mexiquenses, no se ve para cuando.

La obra impulsada desde su origen por la entonces diputada federal Maricela Serrano, ha tenido veinte mil tropiezos, desde la negativa de liberación de recursos para su inicio por parte del entonces secretario de Hacienda Ernesto Cordero (hoy flamante senador de los azules), hasta boicots liderados por personajes ajenos a la región y que buscaron manipular a los muebleros para sacar mayores cantidades de dinero por indemnizaciones, cosa que no prosperó y sólo se arrojó a la basura un montón de dinero con las ampliaciones de sus tiendas que al final serán derruidas.

En su momentáneo paso del dos de marzo en este punto, antes de que fuera a Atlatlahucan en el vecino estado de Morelos, con el fin de inaugurar un tramo carretero de la misma vía que tiene como conexión final el municipio de Izúcar de Matamoros en Puebla, se dice que el mandatario se mostró muy enérgico y sentenció que la obra se debía terminar a la brevedad y reiteró, dos meses… 

Cierto o  no, eso no importa en lo absoluto. Lo que sí debería de importar, es el aprovechamiento de esta vía, misma que dará un impulso todavía no medido a la región de los volcanes. Contemplada como un punto esencial en la conexión hacia el oriente del país, el traslado de mercancías en tiempos óptimos no deja lugar a duda que a lo largo de esta carretera se pueden establecer inversiones cuantiosas que detonen el empleo en la zona con el establecimiento de distribuidoras regionales como ya existen algunas, pero que por su poca competencia y condición de transnacionales generan inestabilidad en el trabajo de quienes contratan, asunto que si se plantaran más compañías que ocuparan la mano de obra existente, quizá sería más propicio el cuidado de los empleados en esas compañías.

Dos meses no será el plazo en que se termine esta obra, pero pareciera que los municipios que serán beneficiados con el flujo de vehículos en general a mayores velocidades, no lo están mirando como una oportunidad, sino como una simple acción que aliviará el tráfico que se vio incrementado por la sobre explotación de la tierra con fines residenciales, por una migración caótica a través de la siembra de unidades habitacionales que en masa trajo todos los problemas habidos y por haber que antiguamente esta zona no tenía.

La obra del metro hacia Chalco se está cocinando como una alternativa real en el transporte y seguramente va a minar en serio a los transportistas locales; esta obra será contigua a la del distribuidor vial y transformará la zona de manera brutal, de modo que sería bueno preguntarle a los gobiernos municipales si ya están contemplando planes de crecimiento económico y no sólo poblacional en su territorio. Por lo pronto va desde aquí el cuestionamiento…