Fuego y nieve

A empezar de cero…

A empezar de cero…

 

  • La Paz y su herencia caótica

Por José Manuel Miranda

LA PAZ, Méx. – Entrar en el municipio de La Paz en el oriente mexiquense, es adentrarse en una tierra que tiene su tejido social verdaderamente roto, producto de una anomia social provocada por los mismos gobiernos que han estado al mando del destino municipal.

La ausencia de autoridad que provocó un brutal y anárquico crecimiento de los problemas sociales, ha hecho costumbre que aquí se respete muy poco la ley, lo que se constata al paso de las vialidades de esta municipalidad: calles rotas y banquetas desmoronadas, con poca iluminación y una carencia de servicios públicos básica, donde las inmediaciones de los paraderos de transporte público están infestados de basura y fauna nociva en los cuales, los niños -hijos de comerciantes-, están acostumbrados a jugar sin el menor asombro, ni repulsión.

Vas por una calle y te topas con que la gente la cierra por mil causas, te regresas y no puedes pasar del otro lado porque el metro ha partido a esta tierra en dos, te quieres estacionar y los taxis «chocolates» de mil colores a los que les importa un pepino el ordenamiento y la “crómatica”, simplemente no te dejan porque es su base.

Si mirar estas condiciones al simple paso es difícil de asimilar, vivir bajo esas condiciones debe ser todo un reto, más todavía, gobernar este caos en donde la costumbre tiene su base en la corrupción que ha sido la principal moneda de cambio durante trienios y trienios. Es por eso que intriga la forma de enfrentar este paradigma por parte de la administración municipal.

Durante meses este gobierno ha estado bajo el fuego cruzado de organizaciones, comerciantes, vecinos, políticos desempleados, exiliados de la corte y otros personajes más que demandan acción, una demanda que pocas veces se ha visto hacia un gobierno en esta localidad.

Cuando parecía que no había más, la presidenta Olga Medina empezó a poner en marcha su plan de obra pública, algo obligado pero que pocos esperaban tuviera impacto.

Aun no es difundida del todo esta serie de acciones que ya ha comenzado en lo más olvidado del territorio municipal como la colonia San Isidro, una zona donde el acceso es extremadamente difícil y tortuoso y que por la misma razón, es de urgente atención.

Dotar de agua potable, drenaje, electrificaciones, alumbrado público, recolección de basura, desazolve de canales a cielo abierto, etc., es la meta, tal y como lo dijo en pocas palabras la edil Medina Serrano al sintetizar su objetivo de gobierno: “Lo que a nosotros nos interesa es resolver problemas…”

Es más que obvio que le va a costar mucho trabajo y hasta cierto punto ingratitud,  porque la obra que le urge al municipio de La Paz es justo esa que no se ve, pero que se siente, y que se ha echado a cuestas como alcaldesa junto a un equipo de trabajo que de verdad cree que lo puede lograr.

Hoy dio el banderazo al inicio de trabajos de lo que será la salida a la CDMX por la avenida las Torres en la colonia Emiliano Zapata, con recursos del programa FEFOM por 9 millones de pesos y donde promete beneficiar a 10 mil habitantes.

Lo anterior, aunado a la acción vinculatoria con los municipios vecinos especialmente de Iztapalapa y Nezahualcóyotl, con miras a la solución de problemas con visión metropolitana, puede dar la pauta para que en el camino, su administración siente las bases de una trayectoria gubernamental que responda al interés de la ciudadanía que los contrató: gobernar generando progreso.

Pero eso es algo que solo el tiempo lo dirá…