Un peje desangelado…

ANÁLISIS

Desolación Pejista…

IMG-20140408-WA0000ZONA ORIENTE, Méx.-   Definitivamente esa máxima adaptada que reza “no es lo mismo los tres mosqueteros que veinte años después”, describe a la perfección el impacto social que la visita del famoso Peje ocasionara en esta región el pasado domingo a localidades que, en otros tiempos, arrastrara grupos enormes de personas las cuales, ávidas de esperanza, acudían a escuchar a la viva voz de las mil y un promesas, esa que avivaba el fragor de una idea de cambio próspero y humano, condescendiente y halagador, balsámico y potente.

El tiempo ha pasado y todo quedó atrás. El discurso hoy es letra muerta, no existe más, o lo peor, ya no importa.

El lado beligerante y furioso de las declaraciones quedó a un lado. Cuando uno escucha, “optamos por la vía pacífica”, de boca de alguien que un día mandara al diablo a las instituciones, deja mucho que pensar y desear en los corazones que aun se aferran a ese discurso que alentaba un coraje social absolutamente legítimo y justificado; les siembra duda sobre la identidad ideológica y política de quien ahora les dirige un discurso más templado y menos agresivo, simplemente desconcierta.

Los rostros no mienten, ya no hay esa euforia en los seguidores incondicionales, su interés ahora es particularmente bajo.

La expectativa de los organizadores se vino por los suelos al grado de quitar la mitad de las cuatrocientas sillas dispuestas en una explanada que algún día lo recibiera repleta, ya no es lo mismo. Lugares vacíos ante un personaje así, significa una vergüenza y manifiesta una realidad política que no se puede (y no se debe) ocultar.

Tan solo rememorar la puñalada que MORENA le diera a quienes impulsaron la formación local de las estructuras para finalmente dejarlos fuera de la conducción partidista en sus municipios, para luego sustituirlos con chilangos del círculo cercano al tabasqueño o actores políticos oportunistas, es dar con la causa primigenia de semejante convocatoria tan escuálida y de poca monta.

No es que los antiguos seguidores estén mejor, solo están desencantados y contagiados de la falta de esperanza que agobia el despertar diario de millones de mexicanos que no ven para cuando mejorar la situación de su seguridad personal y patrimonial, así como económica.

No es posible que antes se disfrazara con aires de austeridad el arribo de este personaje cuando se montaba en un “surito”, y hoy llega ostensiblemente en su suburban del año; el campeón de la pobreza mordiéndose la cola y apostando al olvido de su audiencia.

Inentendible que ahora el peje se convierta en defensor del gobernador Eruviel Ávila, cuando antes lo acusara de cómplice de un complot que impidió su arribo a la primera magistratura del país. Patadas de ahogado, dice otra figura lingüistica mexicana, lo que no significa más que el peje “ya no es aquel”…