Muerte, sincretismo de fiesta y tradición

Muerte, sincretismo de fiesta y tradición

 

  • El ludismo mortuorio en los espacios de reunión popular

Por José Manuel Miranda

IXTAPALUCA, Méx. – La fiesta lúdica más popular e importante del sincretismo religioso de México está por llegar y la forma de involucrar a las nuevas generaciones en esta tradición, tiene un punto crucial para mantener una identidad fundada en la mágica cosmovisión de la vida y la muerte como un todo indisoluble e indispensable, mismo que nos caracteriza en el mundo entero.

Ese punto crucial es la manera en cómo los jóvenes se pueden integrar a las tradiciones en un mundo vertiginoso que olvida muy pronto y concede poca importancia a lo inasible y etéreo, dos aspectos fundamentales de los Días de Muertos, una ceremonia ancestral que fundamenta la mexicanidad en la relación lúdica con la muerte, un distintivo que ningún pueblo de la tierra tiene además de nosotros.

Por eso cada que alguna autoridad mete la mano en el fomento de una tradición que nos identifica como pocas, no es cosa menor. Hoy día la convocatoria no es para que la gente acuda a los panteones en estos días señalados con orden y respeto no, eso ya se hace de manera automática por las personas; hoy, el reto es la celebración de la muerte sincretizada con las fiestas y lugares de esparcimiento que las nuevas generaciones se han apropiado como puntos de reunión y entretenimiento.

La fiesta de muertos tuvo durante siglos un aspecto lúgubre pero lúdico, de respeto y aceptación, pero de juego y temeridad al mismo tiempo con esa idea de que la muerte no es el final, sino el principio de otra vida.

Hoy la fiesta sincrética heredada del catolicismo con los festejos de origen Celta llamados Halloween -mismos que han sido modificados por sus practicantes a lo largo del tiempo-, es lo que genera en nuestras comunidades una celebración que lo mismo ofrenda altares a nuestros muertos para convivir con ellos, que convoca a bailes y representaciones de espectros en un ambiente chispeante que nos lleva a refrendar que los mexicanos somos un pueblo al que no le importa el cómo, ni el por qué, sino el qué y cuándo, a modo de festejar las tradiciones heredadas.

Así, en nuestro micro universo, las convocatorias para bailes en plazas comerciales y participación en juegos y concursos, sólo son una recomposición del ludismo mexicano que se abre paso en el tiempo para conservar una tradición muy arraigada en la psique colectiva de nuestra gente.

Quizá por ello es de valorizarse que en Ixtapaluca se fomente lo mismo que la gente acuda a los panteones en esos días y dar las mejores condiciones para que las personas no tengan inconveniente alguno, que convoque a actividades que casen mejor con el talante de los jóvenes y niños en los lugares concurridos como plazas comerciales, además de proveer una exposición ya tradicional sobre el tema de la muerte en la galería municipal del jardín Hidalgo, con la finalidad de apreciar en todo su valor los trabajos de artistas plásticos regionales.

Con todo, la iniciativa de las personas en general y los esfuerzos de quienes están encargados de la Cultura en el municipio son complementarios, a modo de reafirmar que la fiesta de muertos, es la más importante y bonita que celebramos los mexicanos.