México 1er lugar en consumo de agua embotellada

México 1er lugar en consumo de agua embotellada

 

  • Publicidad, enfermedades, tratados comerciales y más, las causas
  • 215 litros consume una persona por año

Por José Manuel Miranda

Estado de México.- De acuerdo con la agencia de noticias del CONACyT, en un estudio realizado por el investigador del Centro de Investigación y Docencia Económica (CIDE) Raúl Pacheco Vega, los mexicanos consumen al menos 215 litros de agua embotellada ‘per cápita’, colocando a México como el consumidor mundial número uno en este renglón.

El investigador dice que las variaciones de consumo entre regiones en el país son de menos de 10%, lo que indica que la media es sostenible. Basado en números proporcionados por INEGI y la International Bottled Water Association (IBWA), lo que el estudio revela es un gasto desproporcionado en este rubro por parte de aquellas familias que tienen un ingreso mensual global de cuando menos 18 mil pesos, puesto que dedican al menos el 3% de sus ingresos para tal fin; dicho monto es el máximo que una persona debe invertir en agua potable, según sugiere la Organización de las Naciones Unidas (ONU), cosa que no acontece con las familias que están “por debajo de la línea de bienestar”, ya que su ingreso global les impide solventar dicho gasto.

Raúl Pacheco afirma, “Es problemático eso, porque lo que te está queriendo decir es que tu fuente de hidratación es una fuente comercializada, no es una fuente pública. Es necesario encontrar la forma en que los gobiernos puedan ofrecer el servicio público a sus sociedades, asunto que no lo están haciendo muchos… hay un empuje muy fuerte hacia la privatización, se acaba de privatizar en ciudades como Puebla, Guadalajara, y se está empujando que se privatice el de Tuxtla Gutiérrez en Chiapas…” y remató: “…ésta tendencia de los gobiernos hacia la privatización, los aleja de su función pública, cediendo estas obligaciones a entidades y organismos privados, mismos que dan prioridad a la parte económica…”

El investigador es claro al decir que, “…existen barreras estructurales para que la gente cambie su comportamiento de tomar agua embotellada a tomar agua de la llave… Tienen razón muchos cuando señalan la presencia de metales en el agua potable… En algunas ciudades se utilizan mucho los tinacos para que haya agua de manera continua en las casas y los tinacos casi no se lavan, es un criadero de microorganismos y de organismos vivos”, afirmó.

Una conclusión a la que ha llegado, es a establecer que “…dependiendo de la ciudad, un litro de agua embotellada llega a costar entre 100 y mil veces más caro que un litro de agua de la llave…”

Por otro lado Laura Yaniz Estrada Vivas, quien es Maestra en Periodismo y Asuntos Públicos por el CIDE comenta, “A los mexicanos no les gusta el agua simple… el transparente e insípido líquido apenas ocupa una tercera parte de todos los líquidos que consumimos, no se puede competir con la tradición prehispánica que se ha colocado por generaciones, de las dulces aguas frescas, ni los atoles, ni el chilate, ni los jugos… en el peor de los casos, con las prisas cada vez más cotidianas, la simpleza soluciona con polvos saborizantes. Quien pide agua simple para los alimentos viola la costumbre, pero si además escoge beber agua del grifo, está cometiendo un acto de valentía y fe”, manifestó.

“El agua embotellada se popularizó con la llegada del plástico, la venta de agua embotellada sin gasificar se expandió. En 1992, Bonafont se convirtió en la primera empresa mexicana en embotellar en plástico el agua para su consumo individual. Pero en México, el verdadero boom coincidió con el Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos y Canadá, que facilitó el ingreso de las transnacionales”, precisó.

Finalmente, Laura Estrada Vivas resaltó, “…en una encuesta de tipo exploratorio realizada por Alfredo Ortega (otro egresado del CIDE), se encontró que 45 por ciento de quienes respondieron a la pregunta sobre por qué tomaban agua embotellada, lo hacían porque no confiaban en el agua de la llave, mientras que 28 por ciento mencionó que era la forma más práctica de consumirla.

El precio de la desconfianza del mexicano es muy alto…