¿Eres inconforme?

ANÁLISIS

El Voto es Obligación

 

Por Liliana Xinastle R

    15855968-votaci-n-doodle-estilo-de-la-caja-voto-en-la-elecci-n-ilustraci-n-en-formato-vectorial El voto es un acto de decisión, en este caso para elegir un representante que nos gobierne, que administre nuestros recursos y a quien le damos la responsabilidad de que nos represente. ¿Quién quieres que te represente?

     El día que concibamos el voto como una obligación -nuestra obligación-, probablemente cambiemos muchas cosas en nuestro entorno y no me refiero a ir a votar por complacencia, o por miedo a represalias, sino por razonamiento, dispuestos a trabajar por el cambio sin anular el voto, porque el fomento de voto nulo o abstencionismo no sirve de nada.

     Quiénes motivan e invitan a no votar, es el mismo sistema, porque se trata de un acto dirigido a los votantes indecisos, flotantes o quienes están inconformes, hartos o enojados y lo harán como forma de protesta, aunque a decir verdad, no es una protesta real, sino sentimental, porque en números fríos, esto sólo reflejaría un porcentaje de abstención, de inconformes del cómo se hacen las cosas, de castigo… ¿y luego qué?  Serán cifras de inconformes, que servirán para análisis sociales, de denuncia que al final no se logrará mucho con ello.

     Bajo esta lógica los que SÍ van a votar, son los conformes, y quienes no lo están, al hacerse a un lado no emitiendo su voto por alguno de los partidos o candidatos, sólo le dan un amplio margen a los que sí tomaran la decisión, los partidos políticos lo ocuparán a su favor, gobiernan para sí y también para los conformistas.

     Lo más importante es recordar las reglas de nuestros procesos electorales: NO ES NECESARIO UN MÍNIMO DE PARTICIPACIÓN, basta con un votante, con que los conformes voten para que se decida, los  CONFORMES  DECIDEN, se requiere un solo voto; los que si van a votar van a decidir.

     Resulta romántico y hasta ingenuo pensar que los partidos políticos van a sentir culpa o incomodidad por el voto de “castigo” de la ciudadanía, por el hecho de anular el voto o abstenerse a hacerlo, aunque sea la mayoría del padrón.

     Tengamos por seguro que para el 8 de junio del 2015 habrá presidentes municipales, gobernadores,   diputados locales y diputados federales, eso no se frena por el voto nulo o el abstencionismo.

     El punto es quiénes son los que eligen a quien nos va a gobernar. Los que se conforman, los que no leen, los que aceptan una despensa, una pantalla, quinientos pesos y todo eso que ya saben, esos son los que deciden, lo que no cuestionan, los que aceptan, los que no buscan o se involucran  por miedo, desidia o flojera.

     La única manera de encarar, cambiar o “componer” es actuando, la verdad es que NINGÚN partido puede o podrá encarar, cambiar o “componer” a México, este es el error más grande que hemos admitido en una falsa inocencia.

Si en verdad estamos inconformes, hartos, enojados y bla, bla, bla, preguntémonos qué estamos dispuestos a hacer, porque no es el PAN, PRI, PRD, Morena, PT, PANAL, Encuentro Social, Movimiento Ciudadano o los independientes.

     Ese es el trabajo principal, pues la costumbre ha llevado al descrédito a la clase política de nuestro país, tenemos la percepción de que todos son iguales amarillo, naranja, rojo, izquierda, derecha, arriba, abajo; diferenciarlos es el principal problema.

     ¿Qué estamos dispuestos a hacer más allá de votar? la responsabilidad es nuestra, no del partido o del presidente, no todos deben ser iguales, es necesario recuperar la política desde la ciudadanía, con propuestas y plataformas, cuestionando, investigando y sobre todo tomándose el tiempo, dejando nuestra  flojera y conformismo, comenzando por uno mismo, uno a la vez…

     Votemos.