Alcalde condiciona seguridad a vecinos

Alcalde condiciona seguridad a vecinos

 

  • Exigen pagar gasolina para efectuar rondines
  • Asaltos, robos y secuestros​ el pan de cada día

TLALMANALCO, Méx.- “Que no lo publiquen los periódicos, no significa que no pase…”, dicen con indignación vecinos del Barrio Alto de la delegación de San Rafael en esta demarcación, la más numerosa y la que tiene los mayores problemas de inseguridad en el municipio de Tlalmanalco.

Lo anterior fue expresado por habitantes al cuestionarles sobre la seguridad que los vecinos reciben de las fuerzas del orden, especialmente de la policía municipal.

La respuesta es contundente, “asaltos, robo de casas habitación y vehículos, además de secuestros, son los problemas que nos tienen contra la pared… no hay que ser un mago para que sepamos el por qué, no tenemos iluminación en nuestra calles y la policía no aparece…”, espetaron los entrevistados.

Y continuaron, “cuando acudimos a pedir que enviaran patrullas para que vigilarán la zona, el presidente nos dijo que si queríamos que subieran las patrullas, teníamos que poner la gasolina, porque no tiene dinero para eso…”

En la delegación de San Rafael es ‘Vox Populi’ un dicho del alcalde Óscar Jiménez a quien le atribuyen decir, “para San Rafael ni madres, porque allí no gané…”, una expresión que le reprocharan a fines del año pasado cuando pretendió introducir tubería para conducción de agua, bajo un proyecto a escondidas con trabajos de noche y sin mediar explicación alguna sobre el destino del vital líquido; un asunto que terminó siendo abortado (hasta el momento).

Los vecinos de la delegación más grande de la zona de los volcanes y que representa una gran cantidad de votos en cada elección, no tienen empacho en señalar las formas que los funcionarios municipales usan para dirigirse a ellos. Afirman que la prepotencia es lo que caracteriza la respuesta en cada petición de ayuda.

Sin embargo no es sólo esa colonia la que padece de la falta de seguridad pública, amén de graves problemas adicionales como la falta de recolección de basura y el desazolve de canales de conducción de aguas residuales y pluviales, los cuales se desbordan a cada tanto en la época de lluvias, provocando cierre de caminos principales y secundarios.

Los datos de criminalidad se asocian -según observadores- a dos aspectos, alto índice demográfico y falta de gobernanza. Para el primero influye una enorme falta de oportunidades de desarrollo comunitario para los habitantes y la desatención del primer piso de gobierno.

Para el segundo aspecto, lo determinante es la falta de voluntad del alcalde que no involucra a la sociedad en la toma de decisiones para el desarrollo social de la población.

Explican, “todo es imposición y arbitrariedad, los grupos en los que se asocian las personas son ignorados a menos que sea a iniciativa del presidente municipal… en tanto eso pase, la gobernabilidad será precaria y la gobernanza no existirá, pues las otras instancias de gobierno están a ciegas para intervenir, especialmente si no hay información veraz…”

Ésta condición social refleja un hartazgo, el cual fue fácilmente constatable por los operadores políticos de cualquier partido en sus recorridos por las calles en su afán de conseguir el voto para sus candidatos en la elección del pasado 4 de junio.